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FOTO: EL FRENTE AMPLIO EN LA LUCHA POR LA UNIÓN CIVIL

Caricaturas políticas

En torno al Frente Amplio

Publicado: 2014-06-08

Paul E. Maquet

En esta semana de tensiones al interior del Frente Amplio, han circulado muchas caricaturas y falsos debates: los “dignos” versus los “indignos”, los “puros” versus los “oportunistas”, los “sectarios” versus los “amplios”, los “ideologizados” versus los “pragmáticos”, los “ingenuos” versus los “realistas”, en fin, los que “piensan en Lima” versus los que “no les interesa Lima”, entre otras especies similares. Todas estas no son, repito, sino caricaturas que logran generar o agravar enemistades, descalificar al otro y deslegitimar legítimas diferencias, pero que no permiten clarificar de manera transparente, fraterna o por lo menos constructiva o útil los debates de fondo que están detrás de esta tensión.

Tal como lo entiendo, esos debates han sido, por lo menos, los siguientes:

- La táctica: la alianza con Toledo. Lo que disparó las tensiones fue la voluntad de un sector importante del FA de postular en una de las 25 regiones electorales, en este caso Lima, en alianza con Perú Posible. Quienes rechazamos esta posibilidad consideramos esto como un error en varias dimensiones, pero hablando específicamente de la táctica electoral, consideramos que es una alianza que resta más de lo que suma. Después de ECOTEVA y mientras las acusaciones bastante graves de lavado de activos no se aclaren, cualquier acercamiento con Toledo desdibuja uno de los principales capitales políticos de la actual gestión metropolitana, su imagen de honestidad. Una de las principales líneas de campaña será sin duda el rechazo a la imagen de corrupción asociada a Castañeda: ¿cómo sostener ese discurso en alianza con un personaje con acusaciones de este calibre?

En tanto, quienes defendían y defienden esta alianza consideran que es poco menos que indispensable, pues las izquierdas solas no serían capaces de ganar la elección.

Lo que debe quedar claro es que ambas posturas son atendibles, tienen puntos fuertes y lógica interna; y que acusar a uno u otro sector de “purista” u “oportunista” solo sirve para deslegitimar una diferencia real de análisis y táctica electoral. ¿No podemos ni siquiera procesar una diferencia táctica?

Cabe decir, por último, que -contra la acusación de “sectarismo” e “ideologización” contra aquellos que estamos en desacuerdo con dicha alianza- nunca estuvo en cuestión el acercamiento al centro, acuerdo que incluso figura en documentos oficiales del FA. Una alianza con Acción Popular (como la que funciona sin mayor polémica en el Congreso) o con Somos Perú no hubiera sido motivo de conflicto, por ejemplo. Pero en el caso de PP se trata de un vínculo con un partido cuyo líder es investigado nada menos que por ¡lavado de activos!, asunto sobre el cual él mismo se ha enredado en explicaciones contradictorias que le restan credibilidad. No puede pretenderse, pues, que no se genere una fuerte polémica en torno a esta alianza, y que quienes la rechazamos somos simplemente “puristas” o “sectarios”.

- La estrategia. Ha quedado claro que, más allá de Lima, hay dos visiones gruesas sobre la prioridad estratégica. Mientras para un sector la prioridad debe ser una alianza de mediano plazo con el centro (en la lógica de la famosa “coalición paniagüista” de Levitsky) porque el reto es derrotar a las mafias y a la ultraderecha; para el otro sector la prioridad es fortalecer una izquierda que tenga capacidad de disputar la hegemonía neoliberal, pues el principal reto es la transformación del modelo de desarrollo. En un documento de propuesta de acuerdo con PP figuraba la posible continuación de dicha alianza para el 2016, trascendiendo así esta apuesta la mera táctica electoral municipal para convertirla en un asunto de la estrategia de mediano plazo.

Nuevamente, ambas posiciones son defendibles y atendibles. Sin duda, es cierto que la amenaza de de las mafias y la ultraderecha conservadora es preocupante y que aparentemente son las principales fuerzas para el 2016; pero también es cierto que -hoy por hoy, con nuestra actual correlación de fuerzas- una alianza con el centro no va a permitir cuestionar los ejes centrales del modelo de desarrollo. Para que cierto sector de centro se vea en la necesidad de apoyar una alianza de contenido transformador, primero las izquierdas tendrían que tener fuerza propia y capacidad de establecer condiciones para dicha alianza; de lo contrario, siempre seremos socios desechables del caudillo del momento, como ha pasado ya más de una vez.

Pero en cualquier caso, esta diferencia de estrategia tampoco tendría que motivar ataques y diatribas, pues se trata nuevamente de legítimas diferencias de prioridades y estrategia.

- Las internas. Desde junio del año pasado, hace un año entero, cuando se conformó el FA, todos los documentos oficiales vienen señalando que los cargos de elección popular serán sometidos a internas. En más de una oportunidad, se ha incluso declarado públicamente que Susana Villarán podía ser la candidata del FA, pero que para eso tenía que postular en las internas. Sin embargo, ella ni siquiera se inscribió como precandidata. Para un sector importante del FA, este es un asunto de la mayor importancia, pues tiene que ver con nuestra capacidad de democratizar las decisiones, construir un espacio político sin caudillos ni candidatos naturales y llevar a la práctica otra cultura política, lo que además podría tener impactos importantes en la consolidación de una corriente por la democratización de los partidos en general. Para otro sector del FA, esto parece ser un tema de segundo o tercer nivel, que ciertamente no sería prioritario en este contexto. Este es otro de los debates centrales que ha mostrado esta coyuntura.

Muchos pensamos que si Susana Villarán hubiera optado por postular como candidata del FA, y para ello hubiera disputado las internas, ese gesto la hubiera fortalecido mucho: qué mejores credenciales políticas para optar por la reelección que demostrar el apoyo de sus propias bases a través de los votos. Y, obviamente, este gesto también hubiera fortalecido mucho al FA y, por si fuera poco, se hubiera convertido en una lección muy importante para la opinión pública, mostrando cómo se ejerce la democracia interna en la izquierda. En todo caso, más allá de la elección metropolitana, hoy domingo 8 de junio se ha llevado a cabo el proceso de elecciones internas del FA en todo el país, lo que constituye una práctica muy, pero muy valiosa, que debería extenderse y convertirse en parte esencial de nuestra cultura política.

- Arana contra el mundo. Una de las cosas que más se ha dicho es que esta ha sido una disputa entre cinco de los partidos promotores del Frente Amplio (FS, CxC, PS, MAS y PCP), por un lado, y Tierra y Libertad, por el otro, con el agravante de que este es el único que tiene registro electoral. Se ha dicho de todo: “Quico no quiere prestar su pelota”, “Acá las decisiones no valen si Arana no está de acuerdo”, “querían chantajear a los demás con su inscripción”, etc.

Quienes sostienen este tipo de argumentos olvidan que el FA no es una suma de seis partidos: el FA como espacio en construcción para aglutinar a las izquierdas se ha abierto a la participación de numerosos movimientos, colectivos y ciudadanos en general, e incluso tiene actualmente un padrón de unos 15 mil afiliados, de los cuales 6 mil estamos en Lima. Ni los movimientos ni los independientes tenemos una vía para participar en las decisiones que se estaban tomando esta semana que pasó , y frente a las cuales existía una enorme polémica y enormes resistencias. Lo mínimo que se debe reconocer es que los “problemas” no los ha generado un solo actor, y reducirlo todo a una disputa entre los partidos es invisibilizar el papel de todos los demás individuos y organizaciones que también venimos construyendo el Frente, y en esa medida implica tergiverzar el sentido político que tiene el Frente. Que quede claro: así TyL hubiere aceptado la alianza con PP, de todas maneras el FA hubiera atravesado este mismo proceso de tensión, pues existen importantes y muy activos sectores que también en ese caso se hubieran movilizado para tratar de impedir esa decisión, sectores que son tan miembros del Frente como cualquier otro.

El debate de fondo, en este caso, es cómo democratizar y desburocratizar el espacio y cómo canalizar la voz de quienes no forman parte de ninguno de los seis partidos. En una disputa democrática, los militantes tendremos que aceptar las decisiones de la mayoría; pero no podemos seguir en la inercia de aceptar pasivamente decisiones -menos aún de esta magnitud- sin la existencia de estos mecanismos democráticos.

- ¿La ética, no importa tanto? En este contexto, una de las acusaciones más recurrentes ha sido la de “puristas” contra aquellos que utilizamos el argumento de la corrupción para rechazar la posible alianza con Toledo. Es un tema curioso: ¿resulta entonces que los argumentos éticos simplemente no tienen ningún lugar en el mundo de la política, y que utilizarlos es poco menos que ingenuo? Creo que no se puede aceptar ese tipo de razonamiento. Si bien ética y política son dimensiones distintas, también es cierto que tienen vínculos entre sí: ¿cuál es el límite del pragmatismo? ¿Debemos estar dispuesto a cualquier tipo de alianza con tal de mantener u obtener el poder? ¿Con qué argumento criticamos entonces el “roba pero hace obra”?

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Ahora bien, ¿esta crisis implica necesariamente un “rupturismo”? Yo pienso que no necesariamente: sigo valorando la unidad como un reto súmamente importante, y sigo pensando que las izquierdas podemos hacer más cosas juntas que separadas, convicción que se afirma en la acción, con cada coyuntura de lucha que vivimos. Así pues, sigo siendo de los “frenteamplistas”, y estimo que el FA es una apuesta estratégica a mediano y largo plazo, siendo la mejor opción existente en el escenario peruano para la construcción de una izquierda fuerte y relevante, que eventualmente también pueda establecer alianzas hacia el centro, pero con mayor capacidad de imponer condiciones para ello. Pienso que el reto es construir un Frente democrático donde disputemos de manera interna las líneas estratégicas y todos estemos dispuestos a bancarnos la decisión de la mayoría; como se nos viene diciendo desde hace un año: “un militane un voto”. Además, insisto en que esta crisis ha tenido lugar en Lima; en otras regiones también ha habido procesos muy conflictivos; pero en otras regiones la construcción unitaria del Frente ha seguido avanzando poco a poco.

Sí pienso que ha sido un error forzar los procesos y pensar que el FA (creado el 2013) estaba suficientemente maduro para las elecciones del 2014. Esa agenda de corto plazo ha tensado innecesariamente un proceso que debería estar enfocado en el mediano y largo plazo. Como he dicho más de una vez, el FA debería aspirar a ser la izquierda de este país para los próximos 20 o 30 años.

Ahora bien, es cierto que hay diferencias estratégicas y de cultura política que no son menores. Si eso llevara eventualmente a una separación, tampoco deberíamos hacer mayores dramas; pero no entiendo la necesidad de acusar al que piensa distinto de todo tipo de móviles y con todo calibre de adjetivos. Al final, con una estrategia u otra, con unas prioridades o con otras, pero deberíamos sentirnos más cercanos y fraternos entre nosotros que con las fuerzas antagónicas que simplemente buscan mantener o administrar el statu quo.


Escrito por

runa

Hace años mi chapa en la Internet es runa, es decir, "ser humano". También me llaman Paul E. Maquet. Treintitantos años. Intereses múltiples


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