es constitucional, no confundas

MI VOTO ES POR SUSANA

Que acabe con las reformas que ha empezado

“querer resolver el problema del tránsito con obras viales es como querer resolver el sobrepeso aumentando la talla del pantalón”

Publicado: 2014-09-28

Voy a votar por Susana, y lo voy a hacer sin un ápice de duda: por el contrario, voy a votar por la lista que ella encabeza con pleno convencimiento de que constituyen la mejor de las opciones que se presentan a estas elecciones en Lima.

Por supuesto que, cuando uno vota en elecciones dentro de este sistema que conocemos como “democracia”, sabe que no vota por el candidato perfecto. Simplemente, uno vota por la mejor de las opciones disponibles. O por el contrario, vota viciado; pero lamentablemente el “candidato viciado” no va a gobernar, así que prefiero votar por alguien. Y en este caso, ese “alguien” es Susana Villarán.

Hay decenas de cosas que o bien no me gustan, o bien he rechazado tajantemente de Susana, su gestión y su apuesta política: desde la manera en que se ejecutó la clausura del mercado de La Parada hasta su negativa a hacer elecciones internas para definir sus candidaturas; desde el amiguismo de su entorno hasta haber caído en errores simplemente estúpidos como “aprovechar” un estudio municipal para hacer preguntas electorales; desde cierta ineficiencia o demora en algunas obras y procesos, hasta la apuesta desmedida por la concesión de vías a la sacrosanta inversión privada.

Pero pese a todo esto, sigue siendo -de lejos- la mejor de las opciones disponibles.

¿Ha hecho obras? En primer lugar, hay que dejarse de argumentos mentirosos, como los que hasta hoy sigue utilizando el ex alcalde Castañeda: que Susana “no ha hecho nada” y que sus obras “hay que buscarlas con lupa”. Estos argumentos son simplemente inadmisibles por falsos. La ejecución presupuestal ha sido óptima según cifras del propio MEF (que no debe tener ninguna simpatía especial por SV); Barrio Mío ha hecho muchas más escaleras en estos 4 años que Castañeda en el mismo período, pero además ha hecho muros de contención que son fundamentales para lograr la instalación de agua y la obtención de títulos de propiedad en una serie de zonas de Lima; se han realizado obras maravillosas como los centros CREA y sus ludotecas que democratizan el acceso a espacios de recreación infantil en los distritos populares, donde para muchas familias es difícil ofrecer a sus hijos espacios apropiados para su desarrollo; se ha continuado con la inversión en megaproyectos viales (desde la Costa Verde y Vía Parque Rímac hasta las obras que se vienen realizando en las Panamericanas, por ejemplo); ¡se ha sembrado casi medio millón de árboles en Lima!, lo que resulta importantísimo para nuestra salud en una ciudad que tiene menos de un tercio de las áreas verdes por habitante que recomienda la OMS. Jamás ningún gobierno provincial de Lima le había otorgado tanta prioridad a la ampliación de espacios verdes, y se ha multiplicado la inversión en los parques zonales, incluyendo la creación de más de ellos.

Obras hay, y muchas.

Pero además de obras, hay REFORMAS, políticas públicas en marcha. Susana ha logrado recuperar la idea de que el gobierno local debe GOBERNAR, no solo hacer obras. Y gobernar significa regular, establecer normas, políticas de convivencia.

En ese sentido, la reforma del transporte es lo más importante que está ocurriendo en nuestra ciudad en décadas. La reforma planteada por SV racionaliza el transporte en cinco grandes corredores y una serie de vías alimentadoras. No se trata de una “obra” de infraestructura, eso es lo de menos (mal hacen los críticos en decir que “no se hizo paraderos” o “patios de maniobras”). Se trata de establecer las condiciones que deben cumplir las empresas que quieran operar buses en dichas rutas: buses grandes de menos de 6 años de antigüedad, con trabajadores en planilla que no “correteen” por un sol, que solo paren en los puntos establecidos para darle mayor fluidez al tránsito, que respeten el límite de velocidad, en fin.

Hay una frase bastante famosa en las redes: “querer resolver el problema del tránsito con obras viales es como querer resolver el sobrepeso aumentando la talla del pantalón”. Es la pura verdad: el problema del tránsito no es la falta de by-passes (basta ver todas las obras viales que ya están colapsadas, desde la Vía Expresa hasta el túnel debajo de la Plaza 2 de Mayo); el problema del tránsito es el exceso de vehículos: y la reforma apunta a esto, a reducir y organizar el número de vehículos realmente necesarios.

La reforma del transporte es lo más importante que está ocurriendo en Lima, es lo más importante que ha planteado SV, y es la principal razón por la que voy a votar por ella. Porque es una reforma que debe culminarse, completarse, tal como ha sido concebida: como una reorganización total de las grandes rutas de la ciudad. Esta reforma ha tomado su tiempo para estar lista: ha requerido convencer a cientos de pequeñas empresas informales para que se integren en pocos consorcios, ha requerido diseñar los corredores, licitarlos y lograr que los consorcios empiecen a cumplir los requisitos establecidos. Quien crea que eso es moco de pavo, está completamente equivocado.

Lo que tenemos que entender es que es este sistema absurdo de transporte el que ocasiona miles de muertes al año. No se trata de una frivolidad: ¿cuántas personas más tienen que morir o quedar discapacitadas para que entendamos que el sistema-combi es inhumano, que el problema es esta forma de organizar el transporte?

Si gana Castañeda, cuyo abogado es el mismo de Orión, estoy convencido que esta reforma se va a truncar y se va a regresar a la lógica populista de “grandes obras para impresionar al público, mientras dejo que el caos siga campeando en toda la ciudad”. Eso fue lo que tuvimos en los 8 años de Castañeda: muchas obras pequeñas y medianas, ninguna reforma y, como resultado, una ciudad más caótica que antes.

Los demás candidatos, está muy claro, tampoco entienden que el rol del político es el de establecer políticas: siguen ofreciendo trenes eléctricos, al ejército en las calles, drones para los ladrones y viernes de chiquitingo, es decir, simplemente fuegos artificiales para la platea, sin abordar lo único que es realmente relevante en este momento: cuáles son las reglas de convivencia en esta ciudad tomada por la violencia cotidiana hasta en el acto más sencillo, el de tomar un bus.


Escrito por

runa

Hace años mi chapa en la Internet es runa, es decir, "ser humano". También me llaman Paul E. Maquet. Treintitantos años. Intereses múltiples


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