es constitucional, no confundas

(Foto: gestion)

El ministro posextractivista (pero sólo en la COP)

Publicado: 2015-06-11

Gran debate se ha iniciado en el Perú a raíz de un intercambio de artículos entre el ministro Manuel Pulgar Vidal y el ecologista uruguayo Eduardo Gudynas sobre minería, extractivismo y medio ambiente. Es una buena noticia, puesto que en nuestro país en general el debate es una práctica poco común, y en temas ambientales ello es aún peor: solo se escuchan adjetivos tipo “antiminero” y similares. Es una pena que el ministro, que inicia su primer artículo prometiendo no caer en ese tipo de adjetivaciones, rápidamente haya incurrido en ellas al señalar que, más allá de lo que los “posextractivistas” digan, ellos en el fondo no quieren ningún tipo de minería (ergo, serían “antimineros”). 

Ya muchos comentarios ha suscitado este intercambio y no quiero redundar. Recomiendo revisar los artículos de José de Echave (aquí ), de Pedro Francke (en la última edición de Hildebrandt en sus 13), de Jorge Meneses (aquí), entre otras buenas reacciones.

Pero quisiera señalar algunos elementos puntuales:

(1) El ministro confunde reiteradamente dos conceptos que, creo, cualquier persona debería tener facilidad para distinguir: extracción y extractivismo. Cuando le agregamos el “ismo” a una palabra, es por alguna razón ¿verdad? Es como confundir alcohol y alcoholismo: es evidente que si tomo unas copas con mis amigos o en familia no pasa nada, pero el problema empieza cuando desarrollo una dependencia. En este caso se trata casi exactamente de la misma distinción: una cosa es extraer los recursos que realmente necesitamos para llevar adelante una vida satisfactoria, y otra cosa bastante diferente es defender un modelo económico que depende en extremo de ello, al punto que aún ahora las exportaciones de minerales representan un grueso de nuestras exportaciones y por lo tanto de nuestro manejo de divisas. Al confundir ambos conceptos, se logra un único resultado: la caricatura. Si los “posextractivistas” quieren “dejar el extractivismo” entonces no quieren minería!!!

(2) Pulgar Vidal ES posextractivista, al menos en algunos ámbitos: de hecho, actualmente viene participando con cierto protagonismo de la negociación de un acuerdo internacional que busca… ¡¡dejar de extraer petróleo!! Así es: el acuerdo que se viene discutiendo en las COP busca lograr CERO emisiones de CO2 para el año 2050. (Según los datos de la AIE y el IPCC, ya no podemos usar entre el 66% y el 80% del petróleo que YA ha sido descubierto, a menos que querramos que la temperatura global aumente por encima del límite crítico de 2 grados. Ver aquí el dato, extraído de una exposición de Stuart Scott durante la COP20 organizada por el ministro). Eso implica en la práctica dejar de utilizar carbón, petróleo y gas como fuentes de energía mediante la combustión, y para lograr esa ambiciosa meta dentro de escasos 35 años será necesario pasar por… ¡transiciones! Caramba, pero la meta del señor Pulgar Vidal en su preciada COP es tan parecida a lo propuesto por el señor Gudynas. El ministro tiene el legítimo derecho de creer que Perú tiene que seguir extrayendo minerales al ritmo actual, pero lo que no puede plantear es que la noción misma de “transiciones al posextractivismo” es en todos los casos “bucólica”, insensata o irresponsable, a menos que sufra de un problema serio de doble personalidad.

(3) El ministro Pulgar Vidal critica la propuesta posextractivista de articulaciones regionales para generar cadenas productivas a nivel continental. Plantea que se trata del fallido experimento de la “industrialización por sustitución de importaciones” y rechaza el proteccionismo económico, elogiando más bien el libre comercio internacional de carácter global. Hay que entender de qué se trata este punto y cuál es su vinculación con la discusión ambiental (y parece que Pulgar Vidal no lo entendió aún). En la propuesta del ambientalismo posextractivista, uno de los elementos centrales del diagnóstico es que la explotación de recursos naturales, actualmente, no se está realizando para satisfacer necesidades nacionales, sino para alimentar el sistema industrial global. En resumen, removemos millones de toneladas de tierra para la producción de aparatos electrónicos y baratijas en China, automóviles en Alemania, joyas en la India. La propuesta, por tanto, apunta a una “desvinculación selectiva” de la globalización a fin de que la extracción de recursos naturales alimente realmente las necesidades industriales locales, y a sabiendas de que ningún país de la región puede autoabastecerse por completo, construir esquemas de complementariedad regional. Suene razonable, y bacán que se critique, pero debe criticarse a partir de la comprensión de la propuesta y no de su comparación caricaturezca con la industrialización cepalista de hace 50 años.

Ahora bien: al ministro no le gusta la propuesta. ¿Qué propone él entonces? “El comercio internacional a gran escala aprovechando las ventajas competitivas de las naciones”. Es decir, seguir con la manera actual de hacer las cosas. ¿Hay por casualidad algún tipo de problema ambiental con este enfoque? ¡¡Claro que sí!! Y me sorprende mucho, pero el ministro –un ambientalista de larga trayectoria- debería estar bastante enterado del tema. Cuando produces o consumes mercancías de las partes más remotas del mundo, ello exige un gasto de energía enorme: mover materias primas o piezas de Perú, China, Vietnam, México, Alemania y Sudáfrica para vender productos en EEUU requiere un sinfín de viajes que implican gasto de combustible que bien podría evitarse si el proceso productivo es más local o regional. (Algo de todo ello está explicado en este video ya clásico, "La historia de las cosas". Imagino que el ministro lo vió alguna vez, ¿no? En todo caso sería recomendable que lo vea). Por ello, actualmente todas las mediciones estandarizadas de huella de carbono estiman un mayor impacto ambiental para el consumo de productos importados y se recomienda impulsar el consumo local. El objetivo del ministro en la COP (reducir a cero las emisiones de CO2 en unos lustros) sin duda implicará transformaciones importantes en estas dinámicas del comercio internacional. Ahora bien, si al ministro no le gusta la propuesta posextractivista de cadenas productivas continentales, tendrá que elaborar entonces otra propuesta que sea capaz de enfrentar estos problemas ambientales derivados del “comercio internacional a gran escala”. Lo que no puede hacer es simplemente saltearse este punto para ofrecer más de lo mismo. El esquema comercial actual difícilmente puede ser visto como “sostenible”.

(4) Vamos ahora al fondo del asunto: lo que propone el posextractivismo no es simplemente reducir la extracción de recursos primarios, sino transformar de manera bastante significativa nuestra manera de entender la economía y su relación con el medio ambiente y con nuestras reales necesidades de consumo. No es nada “bucólico”: extractivismo, productivismo y consumismo son solo tres ángulos para ver el mismo fenómeno. Es un hecho bastante concreto y está sustentado por innumerables “datos duros” de esos que le gustan al ministro. Basta citar la conocida investigación del MIT titulada “Los límites del crecimiento” y actualizada hace poco con motivo de los 40 años de su publicación: de continuar el actual ritmo de extracción, consumo y desecho, es previsible un colapso generalizado de la economía mundial en torno al 2030 (¡dentro de 15 años!). Así pues, el debate que plantean Gudynas, Acosta, Monge, De Echave y otros promotores de las transiciones posextractivistas en América Latina no es si Tía María va o no va, o si Perú debe tener cero minería. Nuevamente, el ministro puede estar en desacuerdo con la solución planteada y proponer otra cosa, pero evadir el debate de fondo, evadir estos “datos duros”, y caricaturizar el tema, eso es lo realmente “poco serio”.


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runa

Hace años mi chapa en la Internet es runa, es decir, "ser humano". También me llaman Paul E. Maquet. Treintitantos años. Intereses múltiples


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